Guía para padres
La convivencia con hijos con TDAH es, cuanto menos, difícil y estresante, pudiendo incluso influir en el resquebrajamiento de las familias.
Son muchas las preguntas que a los padres se les presentan, por lo que la asistencia a un buen equipo de profesionales es fundamental a la hora de afrontar retos para alcanzar el éxito en la superación de este trastorno.
Desde pequeños, los padres, sobre todo las madres saben que a su hijo le pasa algo y cuando definitivamente se le pone nombre a ese algo, el TDAH, se dan cuenta que tienen que empezar de nuevo.
Lo primero, una vez diagnosticado, los padres deben auto convencerse de que no es culpa suya, que no es culpa de nadie, de serenarse y tomar fuerzas porque las van a necesitar, informarse de cómo ayudar a su hijo y entregarle todo su “amor”.
Paciencia, paciencia y:
- Aceptar las limitaciones del niño y entender que lo que hace no se debe a una intencionalidad.
- Mantener una energía firme y unas reglas mínimas.
- Actuar de forma decidida y cariñosa.
- Ser conscientes de las habilidades y de los aspectos positivos de su hijo.
- No regatear ni negociar sobre asuntos que no tienen importancia.
- Escuchar atentamente a su hijo.
- Asegurarse de que le escucha cuando le habla.
- Ayudar a su hijo a fortalecer su autoestima y la confianza en sí mismo.
- Mantener la casa organizada.
- La rutina puede ayudar a estos niños.
- Favorecer que el ambiente que rodea al niño sea ordenado.
- Proveerle de salidas para su exceso de energía.
- No pretender solucionar todos los problemas a la vez.
- No le resolverle problemas que él sea capaz de resolver.
- Inducirle a pensar antes de actuar.
- El niño con TDAH requiere de mayor supervisión en las tares escolares.
- En muchos casos, los padres no deben enseñar a sus hijos.
- Cuando la supervisión de las tares escolares presenta un conflicto entre los padres y el niño, es aconsejable delegar en un profesor particular.
- Ayudarle a planear el tiempo.
- Tener un calendario de tareas y elaborar con el niño un horario.
- Si creéis que el niño tiene exceso de tareas que no alcanza a cumplir, hable con el profesor.
- Usar notas autoadhesivas para recordarle tareas, trabajos a entregar, exámenes o eventos.
- No centrar las conversaciones con el niño en torno a su comportamiento o a sus resultados académicos.
- Los comportamientos apropiados deben ser premiados, no comprados.
- Los elogios y los castigos deben ser inmediatos.
- Hacerle saber que no le rechazan a él, que rechazan sus comportamientos inadecuados.
- Tratar de pasar por alto las infracciones menores.
- Marcar objetivos de conducta realistas.
- Eviten comparar lo que el niño es capaz de hacer con las posibilidades de otros niños.
- Siempre mostrará mayor interés en hacer lo que se le pide si obtiene reconocimiento o algún privilegio.
- Permitirle escuchar música para dormir, puede ayudarle a relajarse y conciliar el sueño.
- Ser observadores y tomar en cuenta los medios que funcionan y volver a usarlos.
- Evitar conflictos programando actividades adecuadas a sus posibilidades de control.
- Hay comportamientos que no se pueden ignorar por el riesgo que comportan, lo mejor será pararlos físicamente y potenciar una conducta alternativa.
- Usar un tono suave pero firme.
- No escatimar en caricias, incluso pequeños masajes, les relaja.
- Que sepa que siempre vais a estar con él para ayudarle y apoyarle.
- Mantener entrevistas frecuentes con sus profesores para valorar la evolución del niño.
- Acudir a reuniones y cursos para padres, conocer a otros padres en situación similar puede ser de gran ayuda, ya que se encuentra soporte, comprensión y posibles soluciones.
- Aumentar el conocimiento de técnicas y estrategias para controlar la conducta de su hijo mejorará las relaciones con él.
- Poner atención también en los demás hijos, ellos también pueden sufrir con un hermano TDAH y con unos padres demasiado centrados en él.
Pero no os podéis olvidar de vosotros mismos, él os necesita cargados de energía positiva, por lo que vosotros también debéis emplear tiempo en relajaros y cargar las baterías.
- Intentad dormir lo suficiente para poderos sentir bien y con ánimos durante el día.
- Aprended a relajaros y sacad tiempo para hacer actividades con las que disfrutéis.
- Tomaros un descanso de vez en cuando.
- No tengáis miedo y enviar al niño de campamento, el descargará su energía y vosotros tendréis tiempo para recargar la vuestra.
Por último, hay que ser valientes, valientes para aceptar el trastorno que padece vuestro hijo, que bien orientado puede ser incluso beneficioso en el futuro, valientes para aceptar la medicación si vuestro médico os la recomienda, puesto que le puede beneficiar más que perjudicar, valientes para defender y luchar por vuestro hijo, valientes para asistir al colegio tantas veces como creáis necesario, valientes para cambiar de colegio si creéis que no os prestan el suficiente apoyo y estáis agotadas de intentarlo, incluso valientes para cambiar de especialista si en un tiempo prudencial vuestro hijo no mejora.
Recordar una de las frases favoritas del Dr. César Soutullo, refiriéndose a lo que pueden llegar a conseguir, con sus características buenas, que las tienen y muchas:
“Soñad y os quedareis cortos”
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